Guillermo Oliveri

La fe después de la shoá

El Secretario de Culto de la Argentina, embajador Guillermo Oliveri, al inaugurar el encuentro sobre "La fe en Dios después de Auschwitz," señaló que "la Shoá fue uno de los principales dramas de la historia del siglo XX, que no pertenece sólo al pueblo judío, sino a todos".

La reunión se desarrolló en el Salón Auditorium Manuel Belgrano de la Cancillería con la presencia del embajador de Israel, Daniel Gazit, y con la organización también de B´nai B´rith y la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana. Participaron del panel el Pbro. Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina, el Rabino Daniel Goldman, de la Comunidad Bet El, y el sociólogo Fortunato Mallimaci. Fue coordinado por la doctora Andrea De Vita, directora del Registro Nacional de Culto.

Estas fueron las palabras de Oliveri:

El siglo XX ha sido testigo de una tragedia inefable, que nunca se podrá olvidar: el intento del régimen nazi de exterminar al pueblo judío. Hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, niños y niñas, sólo por su origen judío, fueron perseguidos y deportados.
Algunos fueron asesinados inmediatamente; otros fueron humillados,
maltratados, torturados y privados completamente de su dignidad humana y, finalmente, asesinados. Poquísimos de los que fueron internados en los campos de concentración pudieron sobrevivir, y los que lo han logrado han quedado marcados por el horror.
Esa fue la Shoah: uno de los principales dramas de la historia de
este siglo, un drama que nos afecta todavía hoy.
Y nos afecta porque el Holocausto ya no le pertenece solamente al pueblo judío, sino que nos pertenece a todos.
Y justamente por eso quiero referirme a una de los tantas y ricas
contribuciones que nos ha dado y nos da esta comunidad como lección para el presente y para el futuro, aporte estrechamente relacionado con el objetivo de este encuentro, que es fortalecer y promover el ejercicio de la memoria.
Y es la memoria viva de su propio dolor como pueblo. Es la aberración del Holocausto que quedó expuesta a los ojos de los que sí quisieron ver, de los que sí quisieron investigar, juzgar y castigar; y de la Argentina que sí quiso y quiere recordar y no olvidar para que no vuelvan a repetirse en el futuro violaciones sistemáticas y masivas de los derechos humanos como las que tuvieron lugar en el contexto de los procesos genocidas del siglo XX.
La Shoá se ha convertido en el paradigma de quienes tuvieron en alto la dignidad humana en la peor de las situaciones. Y es lo que debe ayudarnos a comprender mejor otros genocidios.
Encuentros como este contribuyen a impedir el olvido y enfatizan, al mismo tiempo la esperanza de un mundo más digno y la construcción de un espacio cada vez más afín a cada ciudadano.
Quisiera recordar al gran arquitecto del acercamiento desde el catolicismo, al Papa Juan XXIII, quien siendo Nuncio en Turquía, salvo a miles de judíos de los campos de concentración al entregarles certificados de Bautismo.
Para finalizar evoco las palabras de S.S. Juan Pablo II quien ante el monumento que recuerda a las víctimas de la Shoá dijo: “En este lugar de solemne evocación, rezo fervientemente para que nuestro dolor por la tragedia que sufrió el pueblo judío en el siglo XX nos lleve a una nueva relación entre cristianos y judíos. Aquí en Yad Vashem, la memoria vive y arde en nuestras almas".

 

Guillermo Oliveri