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Carta del director

Un sistema en quiebra

La crisis solo se resuelve con solidaridad. La solución de fondo es redescubrir la comunidad.

Hace muchos años -en la década del 70- cuando era muy joven escribí un libro que se llamó "Rebelión juvenil y cambio social" en el cual percibía en el mundo un sistema global que manejaban un número de personas (no identificables y seguramente desconocidas entre sí) que concentraban el mayor poder y dinero, y que ese era su único objetivo. Creía que el sistema estaba en quiebra, porque tenía sus puntos débiles, porque era contrario a los valores, y que la transformación debía partir de comunidades, particularmente de las nuevas generaciones. En esa época muchos jóvenes protestaban, algunos eran pacifistas y hippies, otros eran violentos. No compartía esas opciones, porque no significaban una salida, aunque sostenía que los jóvenes tenían un rol central en la búsqueda de un cambio.
Algunos me dijeron que era una fantasía, no comprobable. Pero la crisis financiera actual superó lo que escribí en los '70.
Hoy son los propios managers los que dicen que "cuando el capital se vuelve impaciente los directivos se vuelven indecentes"  (ver página 95 de esta publicación) y hablan de "la cantidad de empresas que han quebrado dejando en la calle a centenares de miles de personas, mientras sus altos directivos se embolsaban ingentes cantidades de dólares".
Claro que la financiera es una de las tantas crisis que conmovieron al mundo en los últimos años, que nos hacen pensar en las plagas bíblicas, con la diferencia que no son sucesivas sino simultáneas. Jean-Yves Calvez (páginas 23 a 25) explica que son resultado del crecimiento humano, de grandes avances, pero plantean interrogantes éticos, y son desafíos. Las respuestas no pueden ser aisladas, sin compartir, sin organizar juntos, sin pensar en los demás. O sea, sin comunidad.
La crisis solo se resuelve con solidaridad, y esa es la propuesta de la primera sección de este libro revista. Plantea terribles dilemas, que enumera el reconocido experto Bernardo Kliksberg, y la disyuntiva entre el "capitalismo de casino" o la batalla contra grandes inequidades. Si se elige mal el camino se van a generar tensiones adicionales en sociedades con niveles de cohesión social muy limitada, abriendo la puerta a opciones más radicales, advierte Miguel Carrera Troyano (Universidad de Salamanca).
La responsabilidad empresaria (nuestra cuarta sección) es muy grande, como alerta Juan José Almagro (Mapfre), ya que hoy los hombres de negocios tienen más poder que nunca en la historia, y recuerda la frase del secretario general de la ONU Ban Ki Moon: "Quien tiene el poder tiene la responsabilidad".
Hay empresas que así lo han entendido, y se podría decir que dan algunas respuestas frente a lo que percibía en los '70 y observo con claridad en la actual catástrofe financiera. En el capítulo de esta publicación que presenta la RSE se encontrarán interesantes conceptos y acciones al respecto. También hay buenos ejemplos en la descripción de las distinciones que otorga el Foro Ecuménico Social a emprendedores solidarios, y en el certamen latinoamericano, en las 2 últimas secciones de esta edición.
El Estado y el Mercado no son suficientes para resolver los problemas sociales, asegura el economista Adolfo Sturzenegger, y de ahí el papel de las empresas en el campo social. Además a las compañías les va bien si las sociedades evolucionan - opinó el CEO Internacional de Telefónica, José María Alvarez Pallete- y por eso él propone contribuir a mejorar el status de vida de muchos millones de personas, "algunos de ellos en situaciones muy difíciles".
Es cierto que hay compañías que ante la crisis reducen sus programas de RSE. Aunque -comenta Fernando Hofmann (Kimberly-Clark)- aquellas organizaciones que viven la RSE como una manera de gestionar el negocio, en forma  integrada, continúan con las actividades en ese campo.
Las crisis pueden ser una desgracia para algunos países y una oportunidad para otros. En el caso de los alimentos, la solución es producir más, y esa es una oportunidad para América Latina, que la Argentina hasta hora no supo aprovechar. Cinco notas se refieren a esta cuestión.
Las empresas también pueden hacer mucho para contribuir a la cohesión social. La herramienta probada para trabajar con ese objetivo, demuestra Silvia Fajre (ex ministra), es la cultura. Y la RSE implica acciones en ese campo, que pocas compañías desarrollan. 
También las empresas deben dar respuestas a la juventud, en articulación con ONG, universidades y el Estado. Les dedicamos una sección. Hay grandes dramas, pero también hay programas positivos que ofrecen soluciones. En estas páginas hay varias notas en las que se remarca que hay que trabajar con y para ellos, porque hoy también -como en los '70- son la esperanza de un cambio social.
A nivel países es la misma línea a seguir, que requiere desarrollo y diálogo, otra de nuestras secciones, tanto en la cooperación internacional, como destaca Javier Calviño Pazos (AECID) como en el plano nacional, para pasar de habitantes a ciudadanos, la consigna que Eduardo Serantes lleva adelante en Justicia y Paz.
La solución de fondo, como reflexiona Mons. Oscar Ojea, es redescubrir la comunidad.
En esa línea está el Foro Ecuménico Social y continúa en marcha, aunque aun la mayoría en el planeta no  aterriza en ese objetivo concreto. Precisamente quienes colaboran con ese Foro buscan que esas intenciones no queden en palabras y se transformen en hechos.

                                                                                                  Fernando Flores Maio

 



Fernando Flores Maio, director de Foro E